26 October 2016

On Lived Life

Yo, en 2006.
Entonces, en tres meses habré cumplido treinta años. Dado eso, supongo que sea lógico que paso mucho tiempo en estos días pensando en cómo he pasado esta década. ¿Qué es lo que he hecho con el tiempo? ¿Lo hice bien? ¿Disfruté de las cosas? Bueno, no creo que se pueda negar que los primeros tres años de mi veintena, digamos entre 2009 y 2011, fueron un puto desastre. Con el tiempo, recuerdo cada vez menos mi estado mental de entonces (lo cual es una misericordia), pero lo que tengo clarísimo es que destroce la amistad, el amor, de mi vida. Cuánto siento lo que hice. Cuánto siento el daño que lo hice. Cuánto deseo que pudiera retroceder el reloj. Jo, desde entonces, no me he permitido acercarme emocionalmente a nadie, al menos no de la misma manera, por miedo de repetir lo que le hice. Fue tan precioso, tan bello, tan frágil, y lo jodí bien pero bien. Aun estoy en el proceso de volver a confiar en mi mismo, seis anos después. Así que, creo que se puede decir que eso ha marcado esta década bastante. Una cicatriz enorme sobre mi alma. ¿Y qué más? Bueno, con el proviso de que llevo seis años con una barrera emocional puesto entre mi mismo y todo el mundo, y que he tenido muy mucho muchísimo cuidado con todo lo que he dicho y hecho, ¡ha sido guay! Me mudé a Madrid, aprendí español, vi maravillas, conocí a gente interesantísima, conseguí un montón de cosas en mi trabajo. En breve, he vivido bien, estoy seguro. Claro, echo mucho de menos la estructura y la seguridad de ser niño y estudiar. Desde hace años, no siento estabilidad ninguna, no tengo ni idea de lo que va a pasar mañana, estoy inventándolo todo como voy. No sé, ¿quizá eso sea la condición esencial de ser adulto, o una consecuencia del orden socio-económico neo-liberal en que vivimos? De cualquier manera, dado esto, lo único que hago es mantener la mente abierta, ser positiva, y preguntarme “¿Qué puedo hacer para mejorar las cosas?” De hecho, diría que esta pregunta es un articulo de fe para mí, porque al pronunciarlo, me demuestra la luz, el camino para seguir. Y no debe ser una mala filosofía, porque desde que lo sigo, siento que la vida ha sido un regalo. Por favor, qué siga así.

15 August 2015

Keiichi Kobayashi - Sobre El Cielo Rosa (2011)


Como espectadores occidentales, creo que estamos acostumbrados a ver películas japonesas más o menos fantásticas; películas de yakuzi, como las de Takeshi Kitano, o de samurái, como las de Akira Kurosawa. Y, dado que son películas fantásticas, creo que aceptamos sin pensar en ello demasiado el hecho de que los personajes de estas películas siguen unos valores muy diferentes a los nuestros. Más obviamente, esto se ve cuando un yazuzi se corte el menique para compensar por algún error o, más extremo aún, cuando un samurái se hace seppuku. Sin embargo, lo interesante de “Sobre El Cielo Rosa”, un bildungsroman que tiene lugar en el Japón cuotidiano, es que vemos que los japoneses normales comparten estos mismos valores desconocidos. Vemos en cada gesto que hace y decisión que toma que sigue un código muy distinto al nuestro. Y, como espectadores occidentales, es como de repente no tenemos el velo de la fantasía para explicar estas diferencias. Debemos tomar a los japoneses totalmente en serio, sin realmente entenderlos. Es una experiencia inquietante, como cuando piensas que conoces un juego, y de repente te das cuenta de que todo el mundo sigue unas reglas diferentes.

As Western spectators, I think we're used to seeing more or less fantastical Japanese films; films about yakuzi, like those by Takeshi Kitano, or about samurai, like those by Akira Kurosawa. And, given that these are fantastical films, I think we accept without thinking about it too much the fact that the characters in these films hold values very different to our own. Most obviously, we see this when a yakuzi cuts off his little finger to make up for some mistake he's made, or even more extreme, when a samurai commits seppuku. However, the interesting thing about "About The Pink Sky", a bildungsroman set in quotidian Japan, is that we see that ordinary Japanese hold these same unknown values. We see in every gesture they make and decision they take that they follow a code very different to our own. And, as Western spectators, it's like suddenly we don't have the veil of fantasy to explain these differences. We have to take the Japanese totally seriously, without really understanding them. It's a perturbing experience, like when you think you know a game, and suddenly you realise that everyone else is following different rules.

11 November 2014

Steven Spielberg - Hook (1991)


Cuando era más joven, tenía la impresión de que mi vida seguía una trayectoria lineal; sentía que podía ver cómo mi vida había empezado, y el curso que había tomado, como un trozo de cuerda. Sin embargo, en algún momento de los últimos cinco años, dejé de tener esta sensación de una linea recta. Ahora en cambio, es más como si yo fuera un barco en medio del mar, que no recuerda el puerto donde empezó su viaje. Y dado esto, lo único que puedo hacer es adaptarme lo mejor que sepa a las circumstancias en las que me encuentro.  Y bueno, una de las consecuencias de esto es que ya tengo opiniones que no recuerdo haber formado.

Por ejemplo, "Hook" es una de mis peliculas preferidas. Siento que esto es verdad. No obstante, no tengo ni idea cuando ví "Hook" por la primera vez, ni recuerdo las razones por las que decidí, en algún momento, hace no sé cuántos años, que es una de mis peliculas preferidas. Realmente entonces, no es un opinión, sino el recuerdo de uno, el casco de uno.  Me parece que esto es una de las consequencias de hacerse mayor: vives lo suficiente para olvidar de trozos enteros de tu vida, y luego, cuando recuerdas de ellos, te das cuenta de que sigues con opiniones que formaste hace años, que realmente ya tienen muy poco que ver con quien eres ahora. Effectivamente, tu memoria se ha convertido en un almacén en el que vagas, encontrando de vez en cuando un archivo perdido.

When I was younger, I had the impression that my life followed a linear trajectory; I felt that I could see how my life had started, and the course it had taken, like a piece of string. However, at some point in the last five years, I stopped having this sensation. Instead now, it's as though I were a ship at sea, that's forgotten the port where it began its journey. And given this, the best thing I can do is to adopt myself the best I know how to the circumstances in which I find myself. And well, one of the consequences of this is that I now have opinions that I don't remember having formed.

For example, "Hook" is one of my favourite films. I feel that this is true. However, I have no idea when I saw "Hook" for the first time, nor do I remember the reasons why, at some point, years ago, I decided that this was one of my preferred movies. I find that this is one of the consequences of growing older: you live enough to forget entire chunks of your life, and later, when you remember them, you realise you've still got opinions that you formed years ago, that really have very little to do with who you are now. Effectively, your memory has become a warehouse through which you wander, stumbling now and again on a lost file.

08 November 2014

Perdida - David Fincher (2014)


Cuatro días despúes de haber visto "Perdida", lo que queda conmigo de la pelicula es el extraño sentido de armonia que hay durante ciertas escenas; en particular, los flashbacks a las fases iniciales de la relación entre Nick (Ben Affleck) y Amy (Rosamund Pike). En estas escenas, nos parece que hay una química perfecta entre ellos, y que nada puede salirse mal. Sin embargo, vemos todo esto en el contexto de una relación que se ha acabado de la manera más desastrosa imaginable. Entonces, a pesar de la armonia que supuestamente existe entre Nick y Amy en estos momentos iniciales, sobreponemos un sentido del peligro que hay porvenir; no aceptamos la imagen perfecta que estas escenas nos vende. 

Y, me parece que nuestro rechazo de esta armonia tiene mucho que ver con nuestro sentido innato de la realidad. Rechazamos la presentación de una relación perfecta, de la misma manera que burlamos de un anuncio que nos presenta una imagen de la vida demasiado conveniente ("Usa este producto y tus problemas se te irán" etc); nos parece falso, y incluso peligroso. Sin embargo, estas escenas de "Perdida" se han quedado conmigo. Y por qué entonces? Pues, quizás porque, a pesar del hecho de que rechazamos la imagen de una relación perfectamente armoniosa, nos sigue gustando la idea. La queremos creer, a la vez que la vemos con escepticismo. En breve entonces, estas escenas son como un anuncio que te vende algo muy atractivo, que sabes que no puede existir.

Four days after having seen "Gone Girl", what sticks with me from the film is the strange sense of harmony that fills certain scenes; in particular, the flashbacks to the initial phases of the relationship between Nick (Ben Affleck) and Amy (Rosamund Pike). In these scenes, it seems to us that there's a perfect chemistry between the pair, and that nothing can gone wrong. However, we see all this in the context of a relationship that's ended in the most disastrous way imaginable. Hence, in spite of the harmony that apparently exists between Nick and Amy in these initial moments, we superimpose a sense of the danger that's to come; we don't accept the perfect image that these scenes sell us.

And, it seems to me that our rejection of this harmony has a lot to do with our innate sense of reality. We reject the presentation of a perfect relationship, in the same way that we laugh at an advert that presents us a too-convenient image of life ("Use this product and your problems will vanish" etc); it seems false to us, and even dangerous. However, these scenes of "Gone Girl" have stayed with me. Why then? Maybe because, in spite of the fact that we reject the image of a perfectly harmonious relationship, we still like the idea. We want to believe in it, at the same time that we view it with scepticism. In brief then, these scenes are like an advert that sells you something very well, that you know can't exist.

13 July 2014

Cómo es Madrid?

Voy a abrir este articulo con un aviso: que no visites Madrid. Cielos, por qué no? Pues, porque, si eres como yo, lo que buscas cuando visitas una ciudad extranjera es arquitectura extraordinaria, monumentos asombrosos, tesoros de los cuales nunca has soñado o, si todo eso hace falta, al menos encanto local. Y lo que pasa es que, aunque Madrid tiene su cuota de maravillas, encontrarás más y mejores en otras capitales europeas ( incluso, no lo digas demasiado alto, en Barcelona.) Vamos a ver, Madrid sí tiene el Palacio de Cibeles, el Templo de Debod, la Plaza de Toros de Las Ventas; confesaré que son bonitos todos. Pero la escala de su concepción es, francamente, pequeña. Si has pasado un fin de semana en Berlin, Paris o Londres, te encontrarás relativamente decepcionado con Madrid. (Además, Madrid es más ruidosa, y mucho más contaminada, que estas tres ciudades.)

"Caspita!" debes estar pensando ahora. "Vaya manera de venderme la ciudad en la que llevas casi tres anos, Pete! La próxima vez que necesito recomendaciones para turismo, no vendré a tí, ya te digo!" Y tendrías razón pensarlo, si no fuera por la cláusula que ahora voy a añadir: que no visites a Madrid, pero sí vivas aquí. Porque el momento en que dejas der ser un turista en esta ciudad, te enteras del encanto de la vida madrileña.

Te pintaré una escena. Es un domingo de julio, a las 11,00. El cielo es zafiro azul, y de hecho, hace tanto que no has visto un nube, que apenas recuerdas cómo parece. La calle fuera de tu ventana está forrada con edificios de los principios del siglo veinte, pintados amarillo, naranja, morado. Cada ventana tiene un balcón, y de estos hiedra y otras plantas se cuelgan, como si fueran sosegadas, y echando una siesta. Mientras tanto, arboles brotan de ambos lados del acero, y sus hojas se forman un dosel verde sobre la carretera. Hay gorriones sinnúmero, soltando de balcones a techos a ramas, y su canto será la banda sonora de tu día. Abajo, las mesas redondas metálicas de las terrazas de los bares brillan como cuerpos celestiales, y la gente gravitán hacía ellos, para tomar su café con leche. Pronto, el murmullo amable de su charla subirá hacía tí, como un soplo caliente del aire. Sobre todo, la luz del sol cae como una bendición.

Suena delicioso, verdad? Sin embargo, yo dudo que se pueda apreciar tal escena como turista; estás demasiado absorto llenando tu fin de semana con palacios. Dado eso, yo diría que Madrid es una ciudad en la que vivir. Es solo cuando llevas un par de meses aquí, y no te queda nada más por ver, que empiezas a vivir Madrid como realmente es: un tesoro, pero no por sus monumentos, sino sus calles, que forman la vida cotidiana de la ciudad.

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I'm going to open this article with a warning: don't visit Madrid. Heavens, why not? Well, because, if you're like me, what you look for when you visit a foreign city is extraordinary architecture, astonishing monuments, treasures the likes of which you've never dreamed or, if all that's lacking, at least local charm. And the thing is that, although Madrid's got it's fair share of monuments, you'll find more and better in other European capitals (or even, don't say it too loud, in Barcelona.) Let's see now, Madrid does have the Palace of Cibeles, the Temple of Debod, the Las Ventas bull-ring; I'll confess that these are all beautiful. But the scale of their conception is, frankly, small. If you've spent a weekend in Berlin, Paris or London, you'll find yourself relatively disappointed with Madrid. (What's more, Madrid is noisier, and far more polluted, than any of these three cities.)

"Gadzooks!" you must be thinking now. "What a way to sell the city you've been living in for almost three years, Pete! The next time I need recommendations for a holiday destination, I won't come to you, I tell you that!" And you'd be right to think that, if it weren't for the clause I'm now going to add: don't visit Madrid, but do live in Madrid. Because the moment you stop being a tourist in this city, you discover the charm of Madrid life.

I'll paint you a scene. It's a Sunday in July, at 11.00. The sky is sapphire blue, and in fact, it's been so long since you saw a cloud, you hardly remember what one looks like. The street outside your window is lined with early-twentieth century buildings, painted yellow, orange, purple. Each window has a balcony, and from these hang ivy and other plants, as though they were drowsy, and taking a siesta. Meanwhile, trees sprout from both sides of the pavement, and their leaves form a green canopy over the road. There are countless sparrows, hopping from balconies to rooftops to branches, and their song will be the soundtrack to your day. Beneath, the metallic round tables of the bars' terraces shine like heavenly bodies, and people gravitate towards them, to have their morning coffee. Soon, their kindly murmur will rise towards you, like a breath of warm air. Over everything, the light of the sun falls like a blessing.

Sounds delicious, right? However, I doubt that you can appreciate this scene as a tourist; you're too absorbed filling your weekend with palaces. Given this, I'd say that Madrid is a city in which to live. It's only when you've been here a couple of months, and there's nothing left for you to see, that you begin to live Madrid as it really is: a treasure, although not for its monuments, but rather its streets, that form the daily life of the city.

12 July 2014

China en la maleta

Anoche vi el primer capítulo de una nueva serie en la canal 2, que se llamaba "China en la maleta." Se trataba de la vida de los chinos en España. Me interesó mucho, porque es un tema muy relevante a la sociedad española hoy en día. En breve, hay muchos chinos en España ahora mismo; si te vas a una tienda de alimentación para comprar pan o leche, hay una probabilidad altísima de que los dueños serán chinos (al menos en Madrid.) Sin embargo, a pesar de la presencia de los chinos aquí, me parece una gente misteriosa.

En particular, es una gente callada y cerrada, especialmente en comparación con los españoles. Sí te vas a una de sus tiendas de alimentación (o sus bares, o sus tiendas de moda, de los cuales hay cada vez más), recibes la impresión de haber entrado en un enclave fuera de la sociedad normal. Te dicen "Hola", pero son menos acogedor que, bueno, cualquier tienda típica española, o incluso en la calle. Además, apenas se ve a los chinos fuera de sus tiendas, y nunca con españoles; si están en la calle, suelen estar llevando suministros, y tendrán un carro lleno de Coca Cola. En breve, están aquí, pero se mantienen bastante aparte, más allá de lo necesario para sus transacciones comerciales.

Dado eso, no puedo sino preguntarme: de qué piensan estos chinos de la sociedad española en la que se encuentran? Cómo son sus vidas fuera de sus tiendas? Ahora que están en España, cuáles son sus ambiciones? Y también, cómo eran sus vidas en China, antes de llegar aquí (porque los inmigrantes chinos son de primera generación, casi sin excepción.) Pues, parece que no soy el único en tener estas preguntas, porque son las que la serie "China en la maleta" intentó resolver anoche.

Lo primero que el programa nos enseñó es que los chinos son personas normales, en el sentido de que quieren vivir bien, y en paz. Tal vez esto debería ser obvio, pero para mí al menos, no lo es; como chinos, son represantantes del país China, una nación enorme, cada vez más poderosa, y tal vez amenazante. Lo que pasa es que el gobierno chino está callado y distante; no sabemos nada de sus pensamientos ni intenciones; y dado que los chinos en España se parecen a su gobierno en este sentido, es fácil ver en ellos una amenaza también.

Sin embargo, el programa nos enseñó que, por la mayor parte, los chinos aquí quieren lo que cualquier inmigrante quiere: una vida mejor, y más oportunidades para ellos mismos y sus hijos. Por desgracia, el programa no entró en mucha detalle de porque los chinos han venido a España (o tal vez los chinos no tengan mucho que decir del tema, o la serie se tratará de esto en los siguientes capitulos.) Sin embargo, los inmigrantes decían muchas veces que la vida en España es más fácil, y más tranquila, que la en China. También mencionaban que no hay que negociar con la mafia en España, y que hay menos burocracia (esto me hizo gracia; dado la cantidad absurda de burocracia que hay en España, no quiero imaginar qué dificil sería abrir una tienda, o apuntarse a la seguridad social, en China.)

En breve, el programa me tranquilizó sobre la presencia de los chinos en España; si su gobierno pretende la dominación mundial, los inmigrantes aquí ni piensan en tales cosas. No nos están vendiendo leche, y a la vez pensando "Nuestro día vendrá, cerdo occidental." O si lo piensan, tienen el sentido común de no decirlo a las cámaras. Entonces, adios a las teorías de conspiración paranoicas.

O casi, al menos. El programa también nos enseñó algo de la vida de los hijos de estos inmigrantes: niños nacidos españoles, pero en gran parte viviendo fuera de la sociedad española, en las comunidades chinas cerradas. A mí estos niños me parecen muy interesantes, porque viven entre dos sociedades bastante distintas. Me pregunto, cómo van a negociar entre sus dos nacionalidades? Habrá en treinta años ministros chinos del gobierno español? Y qué será de las relaciones entre China y España en el futuro, dado la presencia de tantos niños con vinculos a los dos paises?

Pues, el programa nos enseñó que la diáspora china está trabajando para asegurarse de la lealtad de estos niños, a pesar del hecho de que han nacidos españoles. En particular, había una escena en una escuela china en Madrid, en la que los niños estában supuestamente aprendiendo mandarín. Sin embargo, la lección era poco más que una excusa para lavar el cerebro.

Por ejemplo, la profesora (una china nativa) les hacía a los niños preguntas como "Qué tipo de país es China? Un gran país?" y "Qué actitud se toma cuando se levanta la bandera china? Un actitud firme?" Fueron exactamente los tipos de pregunta que te hacen pensar "Joder, los chinos sí quieren conquistar el mundo." Sin embargo, por desgracia el programa no nos enseñó si esta escuela es un ejemplo típico de las escuelas chinas en España, o si hay otras menos jingoísta.

De hecho, el hecho de que las periodistas responsables para "China en la maleta" no les hicieron a los chinos más preguntas profundas me parece el fallo más grande del programa. No sé cómo hicieron el programa, pero creo que su idea era entrar en la vida de los inmigrantes, y simplemente seguirlos y grabarlos en su día a día. Claro, esto es el enfoque más respetuoso. Sin embargo, si una profesora china está enseñando a unos niños algo que es plenamente propaganda, me gustaría que los periodistas le pregunten por qué. Tal vez el programa se profundizará en estos temas luego (espero que sí.)

Además, me gustaría que el programa nos enseñe lo que los chinos piensan sobre su futuro en España. Por ejemplo, cuando llegué a Madrid al principio de 2012, los chinos solo solían tener tiendas de alimentación cutres; ahora, tienen cada vez más tiendas de moda y del hogar, y la calidad de estos establecimientos es claramente más alta. Por qué no les cuesta a los chinos abrir tiendas nuevas y exitosas, cuando España es un país en crisis? También, se ve más chinas embarazadas que españolas en estos días. Por qué los chinos se sienten suficientemente seguros para tener hijos, pero no los nativos?

Bueno, si "China en la maleta" nos responde a estas preguntas o no, me parece un programa muy interesante, y lo seguiré la semana que viene.



Last night I saw the first episode of a new series on channel 2, called "China in the suitcase." It was about the life of the Chinese in Spain. It interested me a lot, because it's a very relevant subject to Spanish society at the moment. In brief, there are many Chinese in Spain right now; if you go to a corner-shop to buy bread or milk, there's a very high chance that the owners will be Chinese (at least in Madrid.) However, in spite of the presence of these Chinese here, they seem to me a mysterious people.

In particular, the Chinese are silent and closed, especially in comparison with the Spaniards. If you go to a Chinese corner-shop (or their bars, or clothes shops, of which there are increasingly more), you get the impression of having entered an enclave apart from normal society. They say "Hello" to you, but they're less welcoming than, say, almost any typical Spanish shop, or even the street. What's more, you hardly see the Chinese outside of their shops, and never with Spaniards; if they're in the street, they'll usually be carrying supplies, and have a trolley full of Coca Cola or something. In brief, they keep themselves pretty well apart, beyond what's needed for their commercial transactions.

Given this, I can't help but ask myself: what do the Chinese think of the Spanish society in which they find themselves? What are their lives like outside of their shops? Now that they're in Spain, what are their ambitions? And what's more, what were their lives like in China, before they arrived here (because the Chinese immigrants are first generation, almost without exception.) Well, it seems I'm not the only one to have these questions, because "China in the suitcase" tried to answer them last night.

The first thing the program taught us is that the Chinese are normal people, in the sense that they want to live well, and in peace. Maybe this should be obvious, but for me at least, it isn't; as Chinese, they're representatives of the country China, a huge, increasingly powerful, and perhaps threatening nation. The thing is that the Chinese government is silent and distant; we don't know anything about its thoughts or intentions; and given that the Chinese in Spain resemble their government in this sense, it's easy to see in them a threat too.

However, the program showed us that, for the most part, the Chinese want what any immigrant wants: a better life, and more opportunities, for themselves and their children. Unfortunately, the program didn't enter into much detail about why the Chinese have come to Spain (maybe the Chinese don't have much to say on the subject, or maybe the program will discuss this in the following episodes.) However, the Chinese immigrants did say that life in Spain is easier, and calmer, than life in China. They also mentioned that you don't have to negotiate with the mafia in Spain, and that there's less bureaucracy (this made me laugh; given the absurd quantity of bureaucracy in Spain, I don't want to imagine how difficult it would be to open a shop, or sign up to social security, in China.)

In brief, the program reassured me about the presence of the Chinese in Spain; if the Chinese government intends world domination, these immigrants don't think about such things. They're not selling us milk, and at the same time thinking "Our day will come, Western pig." Or if they do think that, they've got the common sense not to say it to the cameras. So, goodbye to paranoid conspiracy theories.

Or almost, at least. The program also showed us something of the life of the children of these Chinese immigrants: children born Spanish, but living in large part outside of Spanish society, in the closed Chinese communities. These children interest me a great deal, because they live between two quite different societies. I ask myself, how are they going to negotiate their two nationalities? Will there be Chinese ministers of the Spanish government in thirty years? And what will relations between China and Spain be like in the future, given the presence here of so many children with links to both countries?

Well, the program showed us that the Chinese diaspora is working to assure itself of the loyalty of these children, in spite of the fact that they were born Spanish. In particular, there was a scene in a Chinese school in Madrid, in which the children were supposedly learning Mandarin. However, the lesson was little more than an excuse for brainwashing. 

For example, the teacher (a Chinese native) asked the children questions like "What kind of country is China? A great country?" and "What attitude should you take when the Chinese flag is being raised? A firm attitude?" They were exactly the kinds of question that make you think "Fuck, the Chinese really do what to conquer the world." Unfortunately however, the program didn't show us if this was a typical example of a Chinese school in Spain, or if there are others less jingoistic.

In fact, the fact that the journalists responsible for "China in the suitcase" didn't ask the Chinese more profound questions seems to me the program's biggest letdown. I don't know how they made the program, but I think their idea was to enter in the lives of these immigrants, and simply follow them and record their day-to-day. Of course, this is the most respectful approach. However, if a Chinese teacher is teaching what is clearly propaganda, I'd like for the journalists to ask her why. Maybe the program will explore these subjects more deeply later on (I hope so.)

What's more, I'd also like for the program to tell us what the Chinese think about their future in Spain. For example, when I arrived in Madrid at the beginning of 2012, the Chinese only had dirty corner-shops; now, they increasingly have clothes shops, and furniture shops. Why don't the Chinese find it difficult to open new and successful shops, when Spain is in crisis? In addition, you see far more pregnant Chinese woman than Spanish women these days. Why do the Chinese feel secure enough to have kids, but not the natives?

Well, whether "China in the suitcase" answers these questions or not, it's an interesting program, and I'll watch it next week.

30 May 2014

Joe Wright - Anna Karenina (2012)


Anna Karenina es suntuoso para ver. Sin embargo, lo que pasa es que su estético super-desarollado tiene poco que ver con los propios eventos de la peli. Es decir, el estético de una pelicula debería reflexionar y comentar sobre su historia. Si no, hay una disconexión; vemos la belleza de las escenas, y el cuidado de su construcción, pero nos preguntamos "Para qué tanta belleza, si no informa la vida de los personajes?" Es como pintar un retrato de una mujer trágica, pero en vez de usar colores que reflejan su situación y estado emocional, usar los más opulantes posible. Como observadores, podemos apreciar su riqueza, pero al final el cuadro nos deja vacíos, o incluso torcidos, porque vemos que el pintor ha malentendido su sujeto.

Anna Karenina is sumptuous to look at. However, the thing is that it's super-developed aesthetic has little to do with what actually happens in the film. This is to say, a film's aesthetic should reflect and comment on its events. If it doesn't, there's a disconnection; we see the beauty of the scenes, and the care of their construction, but ask ourselves "Why so much beauty, if it doesn't inform the lives of the characters?" It's like painting a portrait of a tragic woman, but instead of using colours that reflect her situation and emotional state, using the most opulent available. As viewers, we can appreciate their richness, but in the end the portrait leaves us empty, and even twisted, because we see that the painter has misunderstood his subject.

27 April 2014

Domingo, 27 de abril, 17:10


Fuí a la fiesta de una amiga anoche, y había unos ingleses. Fue la primera vez en más que dos años que he hablado con ingleses (aparte de las Navidades, cuando he vuelto a Inglaterra.) Y me ví como alguien aparte de ellos; es decir, no me reconocí en su manera de ser. Eran tan incómodos, inseguros de sí mismos, llenos de ansiedad social. En particular, había un chico indio, guapo y simpatico, de veinticinco años, que no hacía nada sino despreciarse a sí mismo toda la noche (quería darle un abrazo.)

Hace cuatro años yo era así también. Sin embargo, después de terminar mis estudios toqué fondo, y estaba tan lleno de dudas de mí mismo que no podía seguir. Me derrumbé y me he reconstruido en la búsqueda de una alternative manera de ser. (Vamos, ha sido mi tarea principal de los últimos cuatro años, aunque sólo lo veo claramente ahora; al momento, sólo me encontraba totalmente perdido.)

Entonces, dado que hoy estoy bastante seguro de mí mismo, y que llevo dos años en España, ví esta manera de ser inglesa como algo extranjero. Y no podía sino preguntarme, "Qué coño estamos haciendo a nosotros mismos para que seamos así? Qué hay en Inglaterra que le hace a la gente ésto?" España tiene muchos fallos (muchos, muchos), pero al menos los españoles no sean paquetes humanos de neurosis. En general, están cómodos con sí mismos.

Mientras tanto, lo extraño para mí es que ayer veía a los ingleses como extranjeros, pero no soy español. Llevo dos años en España, pero además antes pasé dos años en la companía casi exclusiva de X y sus amigos españoles en Londres. En total, he pasado tanto tiempo en el "mundo español" que en la universidad. Además, estoy íntimamente familiar con la lengua española, aunque no tengo una comprensión perfecta todavía. Y para terminar, ayer me encontraba más a gusto con los españoles que los ingleses.

Sin embargo, no soy español, ni pretendo serlo. Me encuentro "entre dos tierras" (Heroes, woop, woop.) No es un problema, sino un reconocimiento de mi situación. Me pregunto, qué me pasará si o cuando vuelva a Inglaterra? Por qué haría eso, cuando casi nada me espera allí? Podría pasar toda mi vida aquí? Quiero hacer eso? Si vuelvo a Inglaterra, a qué me dedicaría si no el aprendizaje del español? Y estaría feliz en ese país tan lleno de neurosis?

Por coincidencia, mi reconstrucción de mí mismo y mi immersión en el mundo español se han ocurrido a la vez. Hoy, me encuentro más a gusto con mí mismo que, bueno, nunca en mi vida. Dado eso, siento que en breve habrá un hueco en mi vida donde estaba luchando para encontrarme a mí mismo. Qué lo llenará? El español? No sé; de una manera, no es decisión mía, sino la de mi subconsciente. Sin embargo, siento que estoy empezando una nueva etapa, y tengo ganas a ver donde me lleva.

I went to a friend's party last night, and there were Englishmen. It was the first time in two years I've spoken with Englishmen (aside from Christmases, when I've returned to England.) And I saw myself as someone apart from them; this is to say, I didn't recognise myself in their way of being. They were so awkward, insecure, full of social anxiety. In particular, there was an Indian guy, handsome and friendly, who did nothing but talk himself down all night (I wanted to give him a hug.)

Four years ago I was like that too. However, after I finished my studies I hit rock-bottom, and was so full of self-doubts that I couldn't continue. I knocked myself down and I've rebuilt myself in the search for an alternative way of being. (Frankly, this has been my principal task of the last four years, although I only see that now; at the time, I was just totally lost.)

So, given that today I'm pretty sure of myself, and I've lived in Spain for two years, I saw this English way of being as something foreign. And I couldn't but ask myself "What the fuck are we doing to ourselves to make us like this? What is there in England that does this to people?" Spain has many faults (many, many), but at least Spaniards aren't walking packets of neuroses. In general, they're comfortable with themselves.

Meanwhile, the strange thing for me is that yesterday I saw these Englishmen like foreigners, but I'm not Spanish. I've lived in Spain for two years, but before that I also spent two years in the almost exclusive company of X and her Spanish friends. In total, I've spent as much time in the "Spanish world" as at university. What's more, I'm intimately familiar with the Spanish language, even if I don't still don't have a perfect comprehension. And, to finish, yesterday I felt more at ease with the Spaniards than with the Englishmen.

However, I'm not Spanish, and don't pretend to be so. I find myself "between two lands" (Heroes, woop, woop.) It's not a problem, rather a recognition of my situation. I ask myself, what will happen to me if and when I return to England? Why would I do that, when almost nothing is waiting for me there? Could I spend all my life here? Do I want to do that? If I return to England, what would I dedicate myself to if not learning Spanish? And would I be happy in a country so full of neuroses?

By coincidence, my self-reconstruction and my immersion in the Spanish world have happened together. Today, I feel more at ease with myself than, well, never before in my life. Given this, I feel that soon there'll be a hollow in my life where I was fighting to find myself. What will fill it? Spanish? I don't know; in some way, it's not my decision, rather that of my subconscious. However, I feel that I'm starting a new stage, and I look forward to seeing where it takes me.

08 April 2014

Martes 8 de abril, 12:45

Sé que una vida humana dura aldredor de ochenta años; sé que me queda muchísimo por vivir; y sé que la vida puede ser rica y dulce (vamos, en este momento estoy a gusto, con los gorriones chirriando fuera de mi ventana, y la luz del sol calentando la nuca de mi cuello.) Sin embargo, joder, hay momentos en los que no puedo evitar sino pensar "Qué coño estoy haciendo aquí, todavía en esta existencia? Para qué sirvo? Veintisiete años no es una vida suficientemente larga?" Extraño que la vida puede ser un peso.

I know that a human life lasts around eighty years; I know that I still have lots to live for; and I know that life can be rich and sweet (I mean, I'm content right now, with the sparrows chirping outside my window, and the sunlight heating the nape of my neck.) That said, fuck, there are moments when I can't avoid thinking "What the fuck am I still doing here, in this existence? What purpose do I serve? Twenty-seven years isn't a long-enough life?" Strange that life can be a weight.

21 February 2014

St. Vincent - Digital Witness (2014)


Las trompetas flotan encima de la acera. Se tocan a si mismas, sus teclas apretadas y soltadas como si estuvieron manipuladas por hombres. Barajan, se balancean, al ritmo de su propia melodía. Están en un calle estadounidense. Las fachadas de las tiendas están pintadas chillonamente, sus ventanas llenas de lata plateadas. Mientras que se mueven, el reflecto del sol baila encima del superficie de cada instrumento. Siguen en una cola por la calle. Al ver los, los compradores desvian violentamente, lanzando sus bolsas llenas de compras en un circulo aldredor de sus propios cuerpos. Es como si fueran bailarinas en disfruz, aprovechando de las rebajas, o paseos en un parque temático. Una mujer, un cisne blanco. Un hombre, un helter-skelter. Mientras tanto, una voz feminil suena encima de todo, como si fuera un coro de campanas del cielo: "Get UP to yer seat." Y así son los primeros cinco segundos de la canción. : )

The trumpets float above the pavement. They play themselves, their keys pressed and released as though manipulated by men. They shuffle, they swing, to the rhythm of their own melody. They're in an American high street. The facades of the shops are painted in shrill colours, their windows full of silver cans. While they move, the sun's reflection dances over the surface of each instrument. They continue in a line down the street. On seeing them, the shoppers swerve violently, launching their full shopping bags in a circle around their own bodies. It's like they were ballerinas in costume, making the most of the sales, or theme park rides. A woman, a white swan. A man, a helter-skelter. While this is going on, a feminine voice rings over everything, like a chorus of bells from heaven: "Get UP to yer seat." And so go the first five seconds of the song. : )